SEMINARIO DiOCESANO NUESTRA SEÑORA
¿Cómo llegar a la fe?
Ensayo
Germán
Rodríguez Noriega.
Presentado a:
Pbro. José Saúl Grisales
07/10/12
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SEMINARIO DiOCESANO NUESTRA SEÑORA
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¿Cómo llegar a la fe?
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Ensayo
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Germán
Rodríguez Noriega.
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“Por eso, uno de los mas fundamentales cometidos
del nuevo impulso de la evangelización ha de ser actualizar y organizar el
anuncio del contenido evangélico,
partiendo de la fe de nuestros pueblos
de modo que ellos puedan asumir los nuevos valores… en una síntesis
vital cuyo fundamento siga siendo la fe en Dios…”(Puebla N. 436)
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Para nadie es un secreto
que en la actualidad existen pocos cristianos realmente comprometidos con su
vida de fe y que la gran mayoría dicen
ser de cristo, pero su forma de vida, sus obras, sus acciones y palabras
demuestran todo lo contrario. Me refiero a la falta de coherencia que existe en
más del 50% de la población cristiana.
Por éste motivo la Iglesia
ha venido hablando de una manera, forma, estrategia, para poder hacer que estos
hermanos nuestros vuelvan nuevamente su rostro a Cristo.
Estamos hablando de cristianos
bautizados que por situaciones y vicisitudes de la vida se han alejado de la Iglesia
y por consiguiente, de su vida como cristianos, pasando fatalmente al real
paganismo propuesto por el nuevo perfil socio-cultual moderno, a esto añadámosle
nuestro error, el de no haber evangelizado correctamente a estas personas, ósea
no haber creado, ni puesto en practica procesos de iniciación cristiana
verdaderos, donde la buena noticia del evangelio de Cristo, trasformara la vida
de estos hijos de Dios.
La pregunta es: ¿Cómo Evangelizar a personas que ya conocen
el evangelio? ¿Que ya saben las palabras, las oraciones, celebraciones, sacramentos, que han vivido
todo esto y que saben como responder?, y la respuesta nos la da ya mismo el
Espíritu Santo, pues la pregunta nos va dando los elementos de la respuesta, y
un primer elemento que se nos da es el entendimiento de que el mensaje
cristiano ha perdido novedad, ha perdido sentido en la actual cultura. Las
causas son múltiples, pero no podemos quedarnos en ellas, antes a partir de
ellas buscar soluciones eficaces y solidas. Y la solución que viene por gracia
de Dios es la de nuevamente hablar sobre la palabra Kerigma, primer anuncio,
evangelización, pero cómo ¿acaso ya estos no están evangelizados?, ¡si!, pero
se trata de una nueva evangelización, no queriendo decir que la antigua no fue
buena, no , sino una re-evangelización bajo renovados métodos, procesos,
palabras, nuevas motivaciones que se ajusten a los problemas e interrogantes
del hombre de hoy, un nuevo y renovado mensaje evangelizador que libere
integralmente, que trasforme las estructuras sociales con su fuerza, que de
sentido y esperanza al hombre contemporáneo, un mensaje que oriente en las
luchas y desafíos de la vida, un Cristo que acompañe en todo momento, en
momentos de alegría y en momentos de tristeza.
Entonces esto es, volver a
iniciar con ellos, aun frente al menoscabo de procesos de iniciación en la
Iglesia, no importa, tenemos que trabajar como decía Juan Pablo II, en estos
verdaderos catecúmenos que necesitan primero una auténtica evangelización, por
no decir una pre-evangelización, una iniciación cristiana y ya después vendrán
los sacramentos en la vida de comunidad, misión y eucaristía.
Es también, por parte de
nosotros dar respuesta ese Evangelio de hoy, a esas palabras de Cristo que
deben llegar al corazón del hombre y renovarlo íntegramente, es por eso que hoy
mas que nunca se necesita una autentica interpretación “hermenéutica” del
evangelio, a la luz del presente histórico, luz que ilumine la realidad del
hombre sin perder su sentido pleno y puro.
Podemos
afirmar que la evangelización pasa por un periodo oscuro, que tiene su causa en
los grandes cambios y tendencias de la cultura, en factores desnivelados socio-políticos y económicos, en los pocos
avances de la misma catequesis, las dificultades en la práctica, la poca
formación de agentes y una situación de pluralismo extrema. En una sociedad que
solo exige resultados y respuestas
palpables, no se puede seguir trabajando con proyectos tradicionales que no
apuntan a los verdaderos problemas que enfrentan las personas hoy. Se percibe
un mensaje cristiano aislado de los acontecimientos y dificultades reinantes en
este mundo postmoderno, un mensaje sembrado y oxidado en las antiguas normas de
sacramentalización y de formalidad. ¡Esto no puede seguir así!, hay que dar
renovación a todo esto siguiendo las líneas conciliares que nos muestran todo un conjunto de
iniciativas, reflexiones y problemas ha trabajar para dar a conocer el nuevo rostro
de la evangelización hoy.
No
solo mostrar esta nueva evangelización como palabras huecas y vacías, sino como
verdadera experiencia pastoral de una iglesia que se renueva con el impulso del
Santo Espíritu.
En
este ámbito hay que seguir trabajando incesantemente, reconociendo los casos
positivos al igual que los negativos, donde nos ha faltado compromiso y celo
fraterno por la educación cristiana de nuestros hermanos. Declarando que el
“sistema tradicional” de la catequesis no ha funcionado bien, no ha producido
los frutos deseados.
Un
ejemplo sencillo y común lo vivimos en cada primera comunión de nuestros niños,
que en realidad se convierte en la única y ultima de sus vidas, pues nunca más
regresan a la eucaristía y se olvidan de su vida como cristianos. No dejemos la
confirmación atrás, ésta se ha convertido en la puerta de salida inmediata a
las prácticas religiosas y tal ves a la fe cristiana.
Nos
Incumbe entonces, actualizar y renovar toda clase de comunicación y lenguaje
cristiano, adaptándose a los desafíos y problemáticas que se presentan hoy,
llevar el mensaje Cristiano de manera innovadora y actualizada, dinamizado y
con motivaciones reales, sin perder su sentido y esencia.
Pero
ésta nueva comunicación y lenguaje no solo se debe dar en el sentido semántico,
sino también en el hermenéutico como ya lo decía, además del antropológico y
cultural.
Es
lograr que el evangelio sea convincente y significativo en una sociedad sumida
en las tinieblas del secularismo, donde solo se ve la vida como una cosa, como
algo controlable y manipulable.
Por
esta razón los discípulos misioneros son los primeros responsables en asumir
esta nueva mirada e ideal en sus vidas, pues es el testimonio real quien mueve
en este tiempo a los hombres a adherirse nuevamente a la fe y a la Iglesia.
Entonces
de un modo u otro estamos hablando de re-evangelizar a todos estos católicos
paganos que una ves, habían aceptado y practicado la fe, pero que por los
nuevos acontecimientos en sus vidas y los cambios de la cultura habían dejado
de la lado su convicción, ósea la fe que un día recibieron de sus padres y que
por falta de sistemas eficaces de iniciación cristiana habrían perdido su
espiritualidad y certeza en la Iglesia.
Estamos
hablando de una nueva evangelización que nos ayude a catequizar de manera
eficaz y comprometedora. No queremos cantidad, sino calidad, queremos
cristianos que se liguen verdaderamente con la Iglesia, que su regreso a la
iglesia sea de forma libre y decidida, para que su adhesión edifique a la
comunidad eclesial, por eso los que tenemos la responsabilidad de esta nueva
evangelización nos corresponde emprender caminos renovados de iniciación
efectiva, no solo en las letras o en las palabras, sino también en la practica,
pues para poder hablar y trasmitir el mensaje del Maestro hemos tenido primero
que haber tenido nuestra propia experiencia con Él, y después de haber estado
con Él, compartirlo con los demás.
Necesitamos urgentemente un cambio, una conversión pastoral; hemos visto
que los métodos empleados hoy por hoy,
no tienen un futuro, se han quedado detenidos en el tiempo y no han
caminado al paso de éste. La opción por la nueva evangelización debe ser de
forma misionera, por lo cual se deben destacar como elementos básicos el primer
anuncio del evangelio, el dialogo entre fe y cultura, la revisión valiente del
proceso de iniciación cristiana y la promoción de comunidades vivas. Todo esto
en una actitud de simpatía y de comprensión frente al mundo de hoy, sin nunca
renunciar a la justa tarea del discernimiento evangélico.
asi mismo el Papa Benedicto XVI dice de la fe, en respecto al año de fe que: "Debemos descubrir de nuevo el gusto de alimentarnos con la Palabra de Dios, transmitida fielmente por la Iglesia, y el Pan de la vida, ofrecido como sustento a todos los que son sus discípulos (cf. Jn 6, 51). Creer en Jesucristo es, por tanto, el camino para poder llegar de modo definitivo a la salvación".
ResponderEliminarOiste Germán bastante interesante la propuesta de S.S. Benedicto XVI con respecto a la fe.
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