Tranducir

sábado, 20 de octubre de 2012

Ensayo "Como llegar a la fe"

SEMINARIO DiOCESANO NUESTRA SEÑORA
¿Cómo llegar a la fe?
Ensayo

Germán Rodríguez Noriega.


Presentado a:
Pbro. José Saúl Grisales

07/10/12


“Por eso, uno de los mas fundamentales cometidos del nuevo impulso de la evangelización ha de ser actualizar y organizar el anuncio del contenido  evangélico, partiendo de la fe de nuestros pueblos  de modo que ellos puedan asumir los nuevos valores… en una síntesis vital cuyo fundamento siga siendo la fe en Dios…”(Puebla N. 436)


Para nadie es un secreto que en la actualidad existen pocos cristianos realmente comprometidos con su vida de fe  y que la gran mayoría dicen ser de cristo, pero su forma de vida, sus obras, sus acciones y palabras demuestran todo lo contrario. Me refiero a la falta de coherencia que existe en más del 50% de la población cristiana.
Por éste motivo la Iglesia ha venido hablando de una manera, forma, estrategia, para poder hacer que estos hermanos nuestros vuelvan nuevamente su rostro a Cristo.
Estamos hablando de cristianos bautizados que por situaciones y vicisitudes de la vida se han alejado de la Iglesia y por consiguiente, de su vida como cristianos, pasando fatalmente al real paganismo propuesto por el nuevo perfil socio-cultual moderno, a esto añadámosle nuestro error, el de no haber evangelizado correctamente a estas personas, ósea no haber creado, ni puesto en practica procesos de iniciación cristiana verdaderos, donde la buena noticia del evangelio de Cristo, trasformara la vida de estos hijos de Dios.
La pregunta es: ¿Cómo Evangelizar a personas que ya conocen el evangelio? ¿Que ya saben las palabras, las oraciones,  celebraciones, sacramentos, que han vivido todo esto y que saben como responder?, y la respuesta nos la da ya mismo el Espíritu Santo, pues la pregunta nos va dando los elementos de la respuesta, y un primer elemento que se nos da es el entendimiento de que el mensaje cristiano ha perdido novedad, ha perdido sentido en la actual cultura. Las causas son múltiples, pero no podemos quedarnos en ellas, antes a partir de ellas buscar soluciones eficaces y solidas. Y la solución que viene por gracia de Dios es la de nuevamente hablar sobre la palabra Kerigma, primer anuncio, evangelización, pero cómo ¿acaso ya estos no están evangelizados?, ¡si!, pero se trata de una nueva evangelización, no queriendo decir que la antigua no fue buena, no , sino una re-evangelización bajo renovados métodos, procesos, palabras, nuevas motivaciones que se ajusten a los problemas e interrogantes del hombre de hoy, un nuevo y renovado mensaje evangelizador que libere integralmente, que trasforme las estructuras sociales con su fuerza, que de sentido y esperanza al hombre contemporáneo, un mensaje que oriente en las luchas y desafíos de la vida, un Cristo que acompañe en todo momento, en momentos de alegría y en momentos de tristeza.
Entonces esto es, volver a iniciar con ellos, aun frente al menoscabo de procesos de iniciación en la Iglesia, no importa, tenemos que trabajar como decía Juan Pablo II, en estos verdaderos catecúmenos que necesitan primero una auténtica evangelización, por no decir una pre-evangelización, una iniciación cristiana y ya después vendrán los sacramentos en la vida de comunidad, misión y eucaristía.
Es también, por parte de nosotros dar respuesta ese Evangelio de hoy, a esas palabras de Cristo que deben llegar al corazón del hombre y renovarlo íntegramente, es por eso que hoy mas que nunca se necesita una autentica interpretación “hermenéutica” del evangelio, a la luz del presente histórico, luz que ilumine la realidad del hombre sin perder su sentido pleno y puro.
Podemos afirmar que la evangelización pasa por un periodo oscuro, que tiene su causa en los grandes cambios y tendencias de la cultura, en factores desnivelados  socio-políticos y económicos, en los pocos avances de la misma catequesis, las dificultades en la práctica, la poca formación de agentes y una situación de pluralismo extrema. En una sociedad que solo  exige resultados y respuestas palpables, no se puede seguir trabajando con proyectos tradicionales que no apuntan a los verdaderos problemas que enfrentan las personas hoy. Se percibe un mensaje cristiano aislado de los acontecimientos y dificultades reinantes en este mundo postmoderno, un mensaje sembrado y oxidado en las antiguas normas de sacramentalización y de formalidad. ¡Esto no puede seguir así!, hay que dar renovación a todo esto siguiendo las líneas conciliares  que nos muestran todo un conjunto de iniciativas, reflexiones y problemas ha trabajar para dar a conocer el nuevo rostro de la evangelización hoy.
No solo mostrar esta nueva evangelización como palabras huecas y vacías, sino como verdadera experiencia pastoral de una iglesia que se renueva con el impulso del Santo Espíritu.
En este ámbito hay que seguir trabajando incesantemente, reconociendo los casos positivos al igual que los negativos, donde nos ha faltado compromiso y celo fraterno por la educación cristiana de nuestros hermanos. Declarando que el “sistema tradicional” de la catequesis no ha funcionado bien, no ha producido los frutos deseados.
Un ejemplo sencillo y común lo vivimos en cada primera comunión de nuestros niños, que en realidad se convierte en la única y ultima de sus vidas, pues nunca más regresan a la eucaristía y se olvidan de su vida como cristianos. No dejemos la confirmación atrás, ésta se ha convertido en la puerta de salida inmediata a las prácticas religiosas y tal ves a la fe cristiana.
Nos Incumbe entonces, actualizar y renovar toda clase de comunicación y lenguaje cristiano, adaptándose a los desafíos y problemáticas que se presentan hoy, llevar el mensaje Cristiano de manera innovadora y actualizada, dinamizado y con motivaciones reales, sin perder su sentido y esencia.
Pero ésta nueva comunicación y lenguaje no solo se debe dar en el sentido semántico, sino también en el hermenéutico como ya lo decía, además del antropológico y cultural.
Es lograr que el evangelio sea convincente y significativo en una sociedad sumida en las tinieblas del secularismo, donde solo se ve la vida como una cosa, como algo controlable y manipulable.
Por esta razón los discípulos misioneros son los primeros responsables en asumir esta nueva mirada e ideal en sus vidas, pues es el testimonio real quien mueve en este tiempo a los hombres a adherirse nuevamente a la fe y a la Iglesia.

Entonces de un modo u otro estamos hablando de re-evangelizar a todos estos católicos paganos que una ves, habían aceptado y practicado la fe, pero que por los nuevos acontecimientos en sus vidas y los cambios de la cultura habían dejado de la lado su convicción, ósea la fe que un día recibieron de sus padres y que por falta de sistemas eficaces de iniciación cristiana habrían perdido su espiritualidad y certeza en la Iglesia.
Estamos hablando de una nueva evangelización que nos ayude a catequizar de manera eficaz y comprometedora. No queremos cantidad, sino calidad, queremos cristianos que se liguen verdaderamente con la Iglesia, que su regreso a la iglesia sea de forma libre y decidida, para que su adhesión edifique a la comunidad eclesial, por eso los que tenemos la responsabilidad de esta nueva evangelización nos corresponde emprender caminos renovados de iniciación efectiva, no solo en las letras o en las palabras, sino también en la practica, pues para poder hablar y trasmitir el mensaje del Maestro hemos tenido primero que haber tenido nuestra propia experiencia con Él, y después de haber estado con Él, compartirlo con los demás.
Necesitamos urgentemente un cambio, una conversión pastoral; hemos visto que los métodos empleados hoy por hoy,  no tienen un futuro, se han quedado detenidos en el tiempo y no han caminado al paso de éste. La opción por la nueva evangelización debe ser de forma misionera, por lo cual se deben destacar como elementos básicos el primer anuncio del evangelio, el dialogo entre fe y cultura, la revisión valiente del proceso de iniciación cristiana y la promoción de comunidades vivas. Todo esto en una actitud de simpatía y de comprensión frente al mundo de hoy, sin nunca renunciar a la justa tarea del discernimiento evangélico.

2 comentarios:

  1. asi mismo el Papa Benedicto XVI dice de la fe, en respecto al año de fe que: "Debemos descubrir de nuevo el gusto de alimentarnos con la Palabra de Dios, transmitida fielmente por la Iglesia, y el Pan de la vida, ofrecido como sustento a todos los que son sus discípulos (cf. Jn 6, 51). Creer en Jesucristo es, por tanto, el camino para poder llegar de modo definitivo a la salvación".

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  2. Oiste Germán bastante interesante la propuesta de S.S. Benedicto XVI con respecto a la fe.

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